By Chuck Poole

I write from Birmingham, Alabama; the city in which Martin Luther King,Jr., wrote, in April of 1963, his Letter From a Birmingham Jail, in which he said these words, which ring as urgently true sixty-two years later as they did sixty-two years ago: “I could not sit idly by in Atlanta and not be concerned about what is happening in Birmingham, because injustice anywhere is a threat to justice everywhere.”

Sixty-two years later, those of us who now live in that same Alabama city must again speak that same truth; this time, concerning our nation’s current campaign of cruelty against our immigrant neighbors. To borrow from Dr. King’s long ago letter, “We cannot sit idly by in Birmingham and not be concerned about what is happening in Chicago and Charlotte, New Orleans and Minneapolis, because injustice anywhere is a threat to justice everywhere.”

We cannot be silent. We must be clear. We all know that to detain and deport non-criminal undocumented immigrants at courthouses, worksites and clinics, and near houses of worship and schools, is government muscle-flexing at the expense of our most vulnerable neighbors; a campaign of fear which, by the moral measure of every faith, and no faith but good faith, is oppressive and cruel. We don’t need another dialogue to know that that is so. What we need is enough clarity and conviction to call upon the government of our nation to repent of our current national sin of injustice against refugees, asylum seekers, migrating families and immigrants; remembering that, as another letter from Birmingham said sixty something years ago, injustice against anyone anywhere is injustice against everyone everywhere.

 

Otra Carta Desde Birmingham

Escribo desde Birmingham, Alabama, la ciudad desde la que Martin Luther King, Jr. escribió, en Abril de 1963, su Carta Desde la Cárcel de Birmingham, en el que escribió estas palabras, que suenan tan urgente verdaderas sesenta y dos años después como lo hicieron hace sesenta y dos años: No podía quedarme de brazos cruzados en Atlanta sin preocuparme por lo que está sucediendo en Birmingham, porque la injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todos partes.

Sesenta y dos años después, los que ahora vivimos en esta misma ciudad de Alabama debe volver a decir esta misma verdad; esta vez, respecto a la injusticia de la campaña actual de crueldad de nuestra nación contra nuestros vecinos inmigrantes.

Para tomar prestado de la antigua carta del Dr. King, “No podemos quedarnos de brazos cruzados en Birmingham y no preocuparnos por lo que esté sucediendo en Chicago y Charlotte,New Orleans y Minneapolis, porque la injusticia contra cualquiera es injusticia contra todos”.

No podemos permanecer en silencio.Debemos ser claros.Todos sabemos que detener a inmigrantes indocumentados no criminales en lugares de trabajo, en clínicas, cerca de templos, iglesias, y escuelas, es una demostración de poder de gobierno a expensas de nuestros vecinos más vulnerables; una campaña de miedo que por la medida moral de todo fe, y ninguna fe sino la buen fe, es un pecado opresivo y cruel.

No necesitamos otro diálogo para saber si eso es así. Lo que necesitamos es suficiente claridad y convicción para pedirle al gobierno de nuestra nación que se arrepienta de nuestro pecado nacional actual de injusticia contra los refugiados, solicitantes de asilo, familias migrantes, e inmigrantes; recordando que como dijo una otra carta de Birmingham hace sesenta tantos años; la injusticia contra cualquiera en cualquier lugar es injusticia contra todos en todas partes.

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