«Pero el Señor continuó diciendo: —Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. He oído sus quejas contra sus capataces y conozco bien sus penurias.». – Éxodo 3:7, NVI
Dios envió a Moisés a enfrentarse al faraón, no como un héroe solitario, sino como un líder que ayudaría al pueblo a verse a sí mismo como libre. La liberación requería valor, comunidad y visión.
Myles Horton, fundador de la Highlander Folk School en Tennessee, tenía una visión similar. Creía que la gente común ya poseía la sabiduría necesaria para la justicia.
Highlander se convirtió en un lugar transgresor en el sur segregado, donde trabajadores, estudiantes y activistas negros y blancos se reunían en pie de igualdad para aprender unos de otros. Agricultores pobres, obreros, mujeres y líderes de los derechos civiles acudían allí para alzar sus voces en favor de la libertad.
En el verano de 1955, Rosa Parks asistió a un curso del taller en Highlander. Allí, la comunidad le dio fuerzas, la animó a resistir y la preparó para el boicot a los autobuses de Montgomery que tuvo lugar más tarde ese mismo año. Septima Clark, John Lewis, Martin Luther King Jr. y un sinfín de líderes populares anónimos también encontraron en Highlander la formación y el valor necesarios para seguir adelante.
Debido a que traspasaba las fronteras de la raza y la clase social, el Higlander fue objeto de acoso, allanado e incluso cerrado. Sin embargo, la visión de Horton perduró, porque nunca se trató de la voz de un solo hombre, sino de levantar a un pueblo. Al igual que Moisés, Horton nos recuerda que la obra liberadora de Dios es siempre colectiva: como pueblo, salen juntos de Egipto.
Tómate un momento para reflexionar:
– ¿En qué ámbito te está invitando Dios a crear un espacio que trascienda las fronteras de raza, clase, género o experiencia, para que las personas puedan descubrir su poder colectivo en favor de la justicia?
Oración: Dios liberador, gracias por el testimonio de Myles Horton, quien se atrevió a creer que las personas comunes y corrientes llevan en sí mismas las semillas de la justicia y la libertad. Danos su valor para confiar en la comunidad, su visión para ver posibilidades donde otros ven límites y su perseverancia para enfrentarnos a los faraones de nuestro tiempo. Haznos constructores de una comunidad amada, caminando juntos hacia la libertad que Tú prometes. Amén.