Por Matt Norman, personal de campo de la CBF 

Hace poco, durante una fiesta local en la que teníamos un puesto para dar a conocer las actividades que se llevan a cabo en Barcelona a través de nuestra asociación local, el Grupo 5/14, se nos acercó una mujer del barrio con una propuesta inesperada. ¿Nos vendría bien el pan sobrante de su panadería? Le dijimos que «¡sí!», sin saber muy bien qué haríamos con él, pero confiando en que saldría algo bueno de ello. 

Ahora, una vez a la semana, Clivi, una líder local del ministerio, se pasa por aquí para recoger el pan. Ese sencillo gesto ha abierto puertas maravillosas. No solo ha ayudado a complementar los alimentos que repartimos a las familias a través del banco de alimentos de una iglesia colaboradora local, la Primera Iglesia Bautista de Sabadell, sino que también ha llevado a Clivi a conocer un centro de acogida para menores no acompañados de la ciudad. 

Gracias a su presencia constante, las relaciones se están fortaleciendo. Al escuchar atentamente al personal y a los jóvenes, Clivi detectó una necesidad y ahora está estudiando un programa de apoyo y conexión para los chicos, que comenzará en breve. 

Así es el ministerio en Barcelona. Una presencia que da lugar a la amistad, y una amistad que conduce a la transformación. Lo llevan a cabo personas como Clivi, líderes del barrio, comprometidos a largo plazo. Así es como creemos que se produce un cambio duradero: una relación y una barra de pan a la vez. 

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