Por el reverendo Dr. Joshua Scott
Recordar al Dr. Martin Luther King Jr. es fácil debido al profundo y duradero impacto que dejó en el mundo.

Lo más difícil es lidiar con las lecciones que nos sigue enseñando su vida: el valor de mantenerse firme, de luchar y de vivir en pro de la igualdad para todos. En una época marcada por la agitación social, la violencia y los disturbios, las palabras del Dr. King, pronunciadas en un discurso de 1968, siguen invitándonos a la reflexión:
«La cobardía se pregunta: ¿Es seguro?
La conveniencia se pregunta: ¿Es políticamente correcto?
La vanidad se pregunta: ¿Es popular?Pero la conciencia se pregunta: ¿Es lo correcto?»
La vida y el legado del Dr. King nos obligan a plantearnos preguntas difíciles. ¿Nos quedamos callados y cómodos mientras nuestros vecinos sufren? ¿Estamos siguiendo de verdad a Jesús y la justicia, o nos conformamos con una religión cómoda que pasa por alto la opresión dañina? Recordar a un líder tan influyente debería llevarnos más allá de reducir su vida a un solo discurso o a unas pocas citas sacadas de contexto. Este abanderado de la justicia vivió con una luz radiante que debería hacernos mirarnos honestamente en el espejo y preguntarnos: «¿Estamos haciendo brillar nuestra luz, o la estamos apagando?»
Nuestro mundo necesita más luz y menos oscuridad. Hoy recordamos a alguien que caminó en la luz, con la esperanza de que cada uno de nosotros pueda seguir su ejemplo. En su sermón «Las tres dimensiones de una vida plena», King afirma:
«Cada persona debe decidir si quiere caminar a la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo».
Cada uno de nosotros debe decidir si será el egoísmo o el altruismo lo que marque el rumbo de nuestras vidas. Hoy reflexionamos sobre el poder perdurable del altruismo, y sobre cómo puede influir en el mundo mucho más allá de la duración de una sola vida. El altruismo marcó gran parte del ministerio y el legado del Dr. King, y sigue teniendo el poder de moldear nuestro entorno, nuestras comunidades y nuestro mundo. El Dr. King contribuyó a cultivar el amor y nos guió en un camino hacia la paz. Celebramos no la perfección, sino la voluntad; no la perfección, sino el altruismo; no la perfección, sino un valiente «sí» a una misión más grande que él mismo, un sueño que sigue desarrollándose.
King comprendió una profunda verdad:
«Estamos atrapados en una red ineludible de interdependencia, unidos por un mismo destino. Lo que afecta directamente a uno, afecta indirectamente a todos».
Esto nos recuerda que la vida está profundamente interconectada y que nuestras acciones tienen repercusiones mucho más allá de nosotros mismos. La lucha por la justicia exige cuidar de los demás y aprender a amarnos unos a otros de verdad. Nos llama a la autorreflexión y a la conciencia, a preguntarnos si estamos actuando con justicia, amando la misericordia y caminando humildemente con Dios (Miqueas 6:8). Debemos rezar por valor y perseverancia en nuestro camino hacia la justicia.
También debemos crear un espacio para el lamento, expresando el profundo dolor y la tristeza que provocan las numerosas injusticias de nuestro mundo. Aunque defendamos nuestros propios intereses, nunca debemos olvidar que la justicia también exige que defendamos los de los demás. Como nos recuerda el Dr. Cornel West: «La justicia es la forma que toma el amor en público». Vivir esta verdad requiere humildad y esperanza, una esperanza arraigada en Dios, mientras corremos la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).
Correr y pasar el testigo es fundamental en una carrera de relevos. Sin un intercambio limpio, no se puede ganar la carrera e incluso puede que ni siquiera se llegue a terminar. El equipo olímpico masculino de relevos 4×100 de Estados Unidos ha tenido repetidamente problemas precisamente con esto. A pesar de contar con algunos de los corredores más rápidos del mundo, los malos intercambios del testigo han provocado descalificaciones, medallas perdidas y grandes decepciones. La velocidad por sí sola no basta; el testigo debe pasarse correctamente.
Hoy rendimos homenaje a un líder de la justicia que corrió la carrera que Dios le había marcado. El Dr. King no solo corrió, sino que lo hizo con excelencia, pasándonos fielmente el testigo a cada uno de nosotros. Su carrera distó mucho de ser fácil, pero la completó. Nuestra carrera tampoco es fácil. Mientras luchamos por la justicia, nuestra fe será puesta a prueba y nuestros desafíos serán muchos. Aun así, corremos porque correr hacia la justicia nos lleva a amar bien a nuestro prójimo, y esta es la obra de nuestra vida.
Corremos para que algún día también nosotros podamos pasar el testigo a las generaciones futuras, para que ellas puedan correr y hacerlo bien. Al otro lado nos espera algo más que medallas o reconocimiento; es una vida bien vivida y, en última instancia, un hogar eterno junto a nuestro Creador.
El reverendo Dr. Joshua Scott es el fundador y pastor principal de la iglesia Unique Church en Charlotte, Carolina del Norte.